Lecciones de honorabilidad y
caballerosidad.
Ni que decir tiene que los dos días libres del torneo se utilizaban para
terminar las posibles partidas aplazadas, si es que después de ocho horas de “batalla”
quedaba aún alguna (!?).
Hoy en día, se podría permitir en el análisis de estas partidas aplazadas
el uso de la computadora, pues sabemos que la media de los cotejos suelen ser
en torno al movimiento cuarenta y es casi seguro que la mayoría de las partidas
terminen en el mismo día, sin que fuese necesario recurrir a la ayuda de los
actuales módulos informáticos.
El torneo de Karlsbad de 1907 comenzaría un 20 de agosto y terminaría un
17 de Septiembre, después de ¡21 rondas de juego!.
Llama la curiosidad ver los torneos actuales, muchos más cortos en duración
y en número de participantes.
Creo que va siendo hora de que volvamos de nuevo a los principios básicos
del mundo “clásico”, en donde primen menos los torneos cortos y se realicen
eventos como éste, en aras de fomentar más la “sapiencia” ajedrecística por el
mundo y no pienso que el motivo para que esto no ocurra, sea sólo la
financiación del torneo, sino porque se debería mejorar la redistribución de
los recursos económicos que en ellos se invierten (!?).
Por ejemplo, ¿qué es eso de que recientemente Anand y Gelfand se hayan
llevado un gran premio económico por realizar un campeonato mundial minado de
tablas cortas y sin lucha?... .
En general, el mundo “estresado” en el que nos encontramos (“no, yo”),
con un ritmo infernal, es el que ha llevado al “caos” al capitalismo actual y
el ajedrez, lamentablemente, tampoco se iba a librar de ello… .
Aparte de la lista de premios mencionada destacaron las aportaciones de tres
grandes “mecenas” del ajedrez que no perdieron la oportunidad para ceder sus
premios respectivos:
1)
El barón Albert von Rothschild (Viena) ofreció
300 y 200 coronas respectivamente para el primer y segundo premio de belleza
del torneo.
2)
El profesor I. L. Ryce de Nueva York ofreció lo
que luego sería el 7º premio del torneo, por la cantidad de 500 coronas.
3)
Y por último, el sr. Heinrich Edlen von Mattoni,
ofreció un premio de 100 coronas a la tercera partida más bella del evento.
¡Volvemos a lo mismo otra vez!.
Creemos que la “arrogancia” de la F.I.D.E. tiene mucho que ver para que
los “premios de belleza” desaparezcan de sus torneos. Casi yo díría que
deberían “castigar económicamente” aquellas partidas que organizan y que
terminan lamentablemente en pocas jugadas sin lucha (como varias, por ejemplo y
es uno solo de los cientos que hay, del mencionado mundial entre Anand y
Gelfand) y premiar, por lógica, a los mejores enfrentamientos (!?).
De nuevo damos clases de “cultura ajedrecística” a la F.I.D.E. que “mal dirigen”
(por ello y por muchas más cosas en este blog puntualmente contadas)
Ilyumzhínov y Makropoulos y como siempre decimos basados en hechos verídicos e
irrefutables que naturalmente obligan a estos mandatarios y a su amplio séquito
de “fieles” gobernantes, a guardar silencio.
Señores, ¡quienes callan, otorgan!.
La Federación Alemana de Ajedrez donó una bonita “copa de plata” al
ganador del torneo.
El comité de árbitros estaba encabezado por F. Drobny (Karlsbad), H. Fähndrich
(Viena), L. Hoffer (Londres), G. Marco (Viena) y el dr. H. Neustadtl (Karlsbad);
siendo V. Tietz (Karlsbad) el director del torneo.
Sin duda, la presencia de jugadores eminentes como Hoffer y Marco, daba “cuajo”
a las tareas organizativas del torneo.
Habían tres grandes salones (aparte del comedor) destinados al evento,
dos para el desarrollo del mismo, amplios, lujosos, con buenos ventanales que permitían
respirar aire fresco y un tercero, dedicado a la sala de análisis.
Con todo ello, se logró que el certamen haya sido recordado a través del
tiempo como uno en los que el número de tablas fue muy pequeño y las que
hubieron, fueron todas luchadas.
Antes y esto va para aquellos maestros de hoy que hacen tablas rápidas y
para aquellos organizadores que “cruelmente” lo permiten había más “honorabilidad
y caballerosidad” que ahora (!?).
Ya veremos, a modo de ejemplo, varias de las “titánicas” tablas que
surgieron en el evento y que fueron las siguientes:
·
Nimzovich vs Vidmar (4ª ronda).
·
Marshall vs Spielmann (6ª ronda).
·
Olland vs Teichmann (10ª ronda).
·
Salwe vs Vidmar (11ª ronda).
·
Berger vs Nimzovich (11ª ronda).
·
Teichmann vs
Mieses (19ª ronda).
¡Y hubieron muchas más en este plan! … .
El público abarrotaba a diario los salones de juego y se batieron records
de asistencia, concretamente, para ver dos cotejos trascendentales para la
afición:
·
Schlechter vs Maroczy (11ª ronda).
·
Maroczy vs Rubinstein (17ª ronda).
Sin duda el torneo fue cosa de dos hombres, Maroczy y Rubinstein. Hasta
la 10ª ronda fueron seguidos de cerca por Teichmann y hasta la 15ª por Vidmar.
Y fue la ¡ronda final! la que supuso que Akiba Rubinstein (Lodz) se
proclamara brillante vencedor con medio punto de ventaja sobre Geza Maroczy
(Budapest).
Soprendentemente Paul Saladin Leonhardt (que vivía en Estocolmo aunque
había nacido en la Polonia del entonces Imperio Alemán) se alzaba con el tercer
premio después de seis victorias sucesivas en las rondas finales (!?).
Terminamos esta segunda crónica sobre el torneo de Karlsbad de 1907 con
la relación de los premios otorgados:
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