Los ajedrecistas que llevamos el “ajedrez dentro” desde la juventud tenemos una gran ventaja sobre la mayoría de los adultos.
Nuestro ilustre “hobby” nos acompaña durante toda nuestra vida (!?).
Eso significa que pasan los años, los decenios y mucho más… y siempre disfrutamos como si fuéramos niños del día de Reyes (6 de Enero en España).
Mientras la mayoría de las personas de este mundo pasan gran parte de su vida cambiando prioridades para intentar realizarse, nosotros, por el contrario, nos consideramos unos auténticos seres privilegiados(!?).
El que les escribe y por experiencia propia, en la actualidad, con 50 años, no se cambia absolutamente por nadie (¡ni por todo el oro del mundo!, como propagaba Bobby Fischer!).
Sigo “solito” con mi estatus de investigador de la historia del ajedrez(!?) o lo que es lo mismo, con mi ¡genio y figura hasta la sepultura!.
Este año creo estar en condiciones de realizar un trabajo (¡bendito trabajo éste!) recopilatorio de todas las mejores partidas de ajedrez que se encuentran reflejadas en los grandes libros de la historia ajedrecística de la humanidad (!?).
Siempre he intentado, para ahora, por ejemplo, hacer estas crónicas, tener localizadas las distintas fuentes donde aparecen tales partidas.
Pero claro, la labor es ingente.
El ajedrez tiene literatura escrita en grandes proporciones, mínimo desde el primer Gran Torneo Internacional de la historia, el celebrado en Londres 1851, aquel que ganara el gran Adolf Anderssen, gran jugador de ataque por autonomasia.
Y justo desde ahí queremos empezar a realizar una gran base de datos informática que disponga al momento y nos muestre por tanto, en qué grandes libros se encuentran los más reseñables grandes cotejos de la historia del noble juego-ciencia.
Para ello, necesitaba de dos PC’s. Uno, que es el que ya tengo y que manejo desde casa y otro ya más pequeño, que es el que los Reyes Magos me han dejado este año (un portátil de 10 pulgadas) que me permitirá elaborarla desde sitios tan recónditos como, por ejemplo, desde una cafetería, desde el parque, desde el tranvía, desde el sillón de mi casa o desde una plaza pública… .
Por cierto, el portátil vino con una carta adjunta en donde me felicitan efusivamente por defender la “esencia ajedrecística” propagada a través de los siglos por la mítica diosa Caissa en mis artículos realizados en este blog:
Se da la circunstancia de que en la misma me dicen que ya han hecho todos los trámites necesarios para dejarles carbón (de por vida) a los dos grandes dirigentes de la actual F.I.D.E., Ilyumzhínov y Makropoulos, por el tremendo desagravio intelectual que han cometido desprestigiando la organización de los actuales Campeonatos del Mundo, que en nada se parecen a los de antaño.